sábado, 14 de diciembre de 2013
el amor después del amor, tal vez
Siendo mi boca un continuo silbido de tu voz, seguí camino. Andante y tieso, un camino estrellado de miradas y amarillas cintas triangulares que abrían paso serenamente a una danza. Mis palabras se escabullían, se perdían en mi roce con tu cuerpo. Olas de besos imaginarios, inventos de una mente vacía. Miro la gaviota, ella ya tomó un trozo de mi alma, ese pedacito de cielo que le regalé y con sus alas completas, salió volando acariciando el mar.
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